Cuando murió le faltaban cuatro meses para cumplir 60 años de edad. Fue hace 32 años. Muchos aseguran que, como las personas buenas, no mueren...
Como dijera su colaboradora Nelsy Babiel, “Celia estaba en todo y no aparecía en nada; evadía las entrevistas para evitar que se resaltara su obra. Su maternal preocupación por cada compañero, por cada familia campesina, en los días de la lucha guerrillera, se extendió, tras la victoria, a su pueblo. Todos confiaban en ella y ninguno fue defraudado.”
Celia organizó la ayuda a los expedicionarios del yate Granma, fue la primera mujer que se incorpora al Ejército Rebelde y por consiguiente a la lucha en la Sierra Maestra, trabajó 23 años junto al Comandante en Jefe Fidel Castro, y sobresalió por la modestia, la firmeza y su humanismo.
La victoria del primero de enero de 1959 proyectó sus responsabilidades a una nueva dimensión. Fue Secretaria del Consejo de Estado, Diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular, en representación de Manzanillo, y desarrolló un arduo y minucioso trabajo en la Oficina de Asuntos Históricos.
Era tanta la importancia de Celia para el Ejército Rebelde que, el 15 de junio de 1957, Fidel le confesó: Tú y David (Frank País) son nuestros pilares básicos. Si tú y él están bien, todo va bien y nosotros estamos tranquilos .
Según Pedro Álvarez Tavío en su libro "Celia. Ensayo para una biografía", el 20 de julio de 1977 se sintió mal y tenía dificultades para respirar. Acudió a la sala de emergencia del hospital Calixto García, donde le detectaron una sombra en los pulmones mediante examen radiológico. Era cáncer. La fatalidad del desenlace fue inevitable. Su corazón dejó de latir el onceno día del primer mes de 1980.





1 comentarios:
Muy buen homenaje a una gran revolucionaria y a un exponente cabal del hombre nuevo. Una prueba de que otro futuro es posible.
Abrazo Jonatan
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