“El peor analfabeto es el analfabeto político. El que no ve, no habla, no participa de los acontecimientos políticos. El que no sabe que el costo de la vida, el precio del poroto, del pescado, la harina, del alquiler o de sus medicamentos, dependen de decisiones políticas. El analfabeto político es tan burro que se enorgullece e hincha el pecho diciendo que odia la política. No sabe, el imbécil, que de su ignorancia nace la prostituta, el menor abandonado, el asaltante y el peor de los bandidos que es el político corrupto y el lacayo de las empresas nacionales y multinacionales.”
Bertolt Brecht

martes 24 de enero de 2012

Para las compañeras rescatables....

Tu entorno te desprecia y clava sobre ti los dardos de la indiferencia. Sos otra, ya no sos la misma porque estas en otras cuestiones. Tenés un buen apellido y eso no te perdonan, comenzas a oir, a ver a tu alrededor. Basta de esta mierda ficticia y frívola te decís. Tu marido te banca mientras te vas metiendo de a poco en eso de la militancia, la señora Tenuca ya no te invita al mitin diario de la falsedad y el consumismo porque dice que te volviste una zurda de mierda, ya ni los chicos podes dejar en sus manos por tus relaciones íntimas con la pobreza, ellas saben y se convencen de que es contagioso ¿es contagiosa la pobreza?. Viste el hambre, ya sabés lo que es el engaño y ahora te preguntás ¿que carajo hago con mi pasada insensibilidad? Empezás de nuevo, sos otra y te la jugás. No importa que tu casa siga en ese mismo barrio viciado de exuberancia y derroche, desde ahí te lanzas a luchar por este frente, por tus hijos, por todos!




Me imponen la ley del hielo,
no les cabe en la cabeza,
porque tengo este apellido
y un pasado de burguesa.

Es verdad que ahora mi vida
tiene otra naturaleza,
pero no por cosa rara,
ni por cambiar de pareja.
Basta de frivolidades,
me denunció la conciencia,
déjate de atrocidades,
que Chile no es Providencia.

Menos mal que mi marido
comprendió y tuvo paciencia
de verme, así de repente,
metida en nuevas audiencias.
La Nenuca no me mira,
ni me incluye en su tecito,
porque ha dicho que me ha visto
en la izquierda y dando gritos.

Mis parientes ya no quieren
en sus casas mis tres niños
porque dicen que la mami
descendió a los conventillos.
Malas lenguas ya comentan
que estoy arriba del carro
(le apuesto que en pocos años
voy a reparar el daño).

Es cierto que he visto el hambre,
ya sé lo que es el engaño
y a mis años de indolencia
los entierro en negro paño.

Les digo que soy sincera
y me cuento entre la gente
que confían y trabajan
con el nuevo Presidente,
y aunque mi casa se eleva
en un barrio muy pudiente,
desde aquí mismo me lanzo
luchando por este frente.